Bergondo es uno de los municipios de la comarca con más edificaciones singulares en venta. Pazos como los de Armuño u O Casal cuelgan desde hace tiempo el cartel de se vende, al igual que varias exclusivas casas señoriales. De entre todo ese patrimonio inmobilario en busca de una segunda vida, llama la atención la situación de dos quintas singulares que languidecen desde hace años a la espera de una oportunidad. Se trata de la Casa do Cortés, la quinta modernista ubicada en pleno centro de Guísamo, y el conocido como Chalé de Miodelo, la casona regionalista color vainilla coronada por un singular torreón visible desde la autopista.

Chalé de Miodelo. |   // L. O.

Chalé de Miodelo. | // L. O. Antares Pérez

Casa do Cortés, totalmente cubierta por la maleza. | // LA OPINIÓN

La Casa do Cortés hace tiempo que desapareció entre la espesa hiedra que trepa por la fachada y que oculta la singular escalinata que conduce al porche, los dinteles, columnas y barandillas con adornos vegetales, los arcos de medio punto y las galerías, balcones y la torre de esta vivienda que fue construida a principios del siglo XX, abandonada en la década de los setenta y embargada por el banco tras una fallida iniciativa inmobiliaria.

La casa, o lo que queda de ella, su enorme finca y la cochera donde todavía descansa un Hudson de los años 40 totalmente corroído por el óxido están a la venta por 396.000 euros.

Restos de un Hudson en la cochera de la Casa do Cortés.

La inmobiliaria oferta esta singular finca de 10.942 metros cuadrados como un “solar con edificación en construcción” y destaca que es “ideal para promotores como inversión”. Las condiciones han cambiado en los últimos días. El banco había sacado a la venta la parcela a principios de 2020 por 421.031 euros y como suelo rústico no urbanizable.

Una de las dependencias interiores de la Casa do Cortés.

La Casa do Cortés es una de las escasas quintas modernistas catalogadas en las normas subsidiarias de Bergondo de 1997. La normativa, aún en vigor, ya calificaba de “ruinoso” el estado de esta mansión construida entre 1900 y 1905, según la escasa información que facilitaba el catálogo.

Esbozo de la Casa do Cortés que recoge el catálogo de las normas subsidiarias

Esbozo de la Casa do Cortés que recoge el catálogo de las normas subsidiarias

El plan general en tramitación delimita un polígono de suelo urbano no consolidado de 1,17 hectáreas en esta parcela, que prevé destinar fundamentalmente a la construcción de viviendas unifamiliares. Los redactores del documento urbanístico proponen recuperar la antigua construcción modernista, en avanzado estado de ruina, como equipamiento social. Puede que, cuando se apruebe el PXOM, sea tarde. La vivienda entró en 2019 en la Lista Roja del Patrimonio por su “alto riesgo de derrumbe, erosión y pudrición”.

El chalé de Miodelo , también conocido como la Casa de Cubeiro, lleva cerca de una década a la venta. Esta casa estilo montañés con su palomar y sus singulares palmeras se ofertaba en 2012 por 570.000 euros. Diez años después, se oferta por 260.000 euros.

Chalé de Miodelo

Los años han pasado factura a esta casa, que mandó construir durante los años veinte un conocido joyero que, al igual que sus descendientes, hizo vida a caballo entre Bergondo y Madrid. Según cuentan los residentes en la zona, la casa lleva ya años deshabitada y ha sido objeto de varios ataques y robos. Las normas subsidiarias de 1997 calificaban de “bueno” su estado, pero el PXOM en tramitación ya lo degrada a “malo”.

Esbozo del chalé de Miodelo en el catálogo de las normas subsidiarias de Bergondo

Esbozo del chalé de Miodelo en el catálogo de las normas subsidiarias de Bergondo

Esta casa de tres plantas y su finca de casi tres mil metros cuadrados con su característica verja de hierro forjado se anuncia como una casa de estilo colonial a restaurar con una “ubicación privilegiada”. Situada a escasos metros del río, el chalé puede presumir de finca, con sus frutales rodeados de maleza, pero se resiente de su cercanía a la AP-9. En los últimos años, han sido numerosos los interesados, pero las negociaciones no prosperaron.