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El Parga Pondal activa proyectos de respeto tras detectar un aumento de la violencia entre escolares de Primaria

Trabaja con familias y personal de la Universidade alrededor de la palabra respeto para “crear buen clima” en las aulas y fuera de ellas

Mensajes sobre el respeto en las ventanas de las aulas. | // L.O.

“Problemas de comportamiento cada vez mayores, alumnos y alumnas que no daban las gracias o no pedían perdón, faltas de respeto, no se ayudaban unos a otros. Este curso vimos un incremento significativo de la violencia, una falta de habilidades comunicativas y en general una falta de respeto, que pensamos en qué podíamos hacer para que esto no derivara en algo más grave como violencia o acoso escolar”, explica Alicia Tojeiro, profesora en el colegio de Infantil y Primaria Isidro Parga Pondal de Santa Cruz en Oleiros.

Una carta de una madre a su hija, alumna del Parga Pondal. | // L.O.

Esta docente, junto con otra tutora, Irene Mandía, responsables de 5A y 5B, 25 alumnos y alumnas de diez años en cada aula, decidieron atajar este problema con el proyecto O respecto: familia e escola traballando xuntos, desde el área Lingua. Contaron con el apoyo y la ayuda de Lorena Añón, de la Universidade de Santiago de Compostela, que da la asignatura de Sociología de la Educación; y con alumnado de Grado de Educación.

La iniciativa comenzó el pasado mes de octubre, y continuará hasta diciembre. “Hicimos en cada aula un listado con estos comportamientos, escribimos cómo nos sentíamos, por qué actuábamos así. Ellos reconocieron que no había un buen clima. Junto con el Colectivo de Mujeres de Matagalpa de Nicaragua, con ayuda de la ONG Farmamundi, realizamos una actividad de teatro espontáneo, donde escenificaban conductas que se debían erradicar, dar con la mano, patadas. Luego ellos también hicieron en sus casas fotos de comportamientos, conductas, que creían que estaban mal y después una foto haciendo lo que se debería hacer, contando con los padres. Porque se trata de evitar estas conductas desde el aula, pero también desde casa, desde la familia, el respecto se construye dentro y fuera”, explica Alicia Tojeiro.

Los alumnos y alumnas tuvieron que escribirles cartas a los padres, que les dejaron escondidas en sus casas, y después ellos les respondieron con otras misivas también, para dialogar sobre comportamientos y lo que significa el respeto. Los padres metieron estas respuestas en zapatos de sus hijos e hijas, y los escolares los descubrieron al volver al aula, en una actividad de educar y entretener.

Además del teatro espontáneo y otras técnicas como la fotovoz, se elaboró una coreografía a partir de una poesía elaborada con las aportaciones de las familias en relación a la palabra respeto, con música de Alejandro Romero.

En las ventanas de las aulas además se han colocado fotografías del alumnado con mensajes que deben ser el decálogo del comportamiento, como ayudar al compañero o compañera si se cae, saludar al entrar y al irse, preguntar a alguien si ves que está mal, “cosas básicas pero que no se estaban haciendo”, subraya Tojeiro.

Esta docente destaca que ha sido un proyecto “precioso” a pesar de la sorpresa de encontrarse con estas actitudes en Primaria, y el trabajo que supone cambiar estos comportamientos, algo en lo que es fundamental que ayuden las familias, para no dejar toda la responsabilidad en los docentes.

“Todo esto es muy necesario, no pueden aprender en clase si existe un mal clima. Lo que pasa en el aula traspasa la barrera y lo que pasa en casa también. Este proyecto ahora continúa, habrá una charla de personas de la Universidade, enseñando fotos y vídeos que ven a diario en televisión por ejemplo, y que generan violencia, para que sean críticos, que tengan capacidad crítica de entender lo que están viendo y saber qué es lo que no se puede hacer, y evitar llegar a situaciones como la de acoso o bullying”, concluye esta profesora.

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