06 de septiembre de 2018
06.09.2018
La Opinión de A Coruña

O tempo, o mores

06.09.2018 | 01:43
O tempo, o mores

Qué tiempo, qué costumbres". Este era el lamento de Marco Tulio Cicerón tras el intento de Catilina de asesinarlo para evidenciar la corrupción de su tiempo y que los profesores de latín se empecinaban en hacer entender a la chavalería. Sumado todo ello al derecho consuetudinario gallego, la pregunta surge espontánea: ¿Cuánto dinero recauda Portos de Galicia por la cesión temporal de espacios portuarios en los que celebrar las tradicionales fiestas de numerosos municipios?

Es la misma autoridad portuaria la que cobra tasas consideradas abusivas por esas cesiones, que prohibe la pesca con caña o el baño en el recinto y que sanciona duramente por ello a pescadores o bañistas.

En verano, especialmente, los beneficios para Portos de Galicia han de ser, necesariamente, importantes. Es lo que mueve a pensar en el razonamiento del BNG cuando, en junio, planteaba la necesidad de que se desafectaran esos terrenos que Portos y los ayuntamientos comparten mal que bien y por lo que solo los responsables portuarios de la Xunta se sienten beneficiados, de modo que los mismos pasen a ser de disposición municipal.

No podemos olvidar que la mayor parte del terreno puesto a disposición de Portos de Galicia es, de una u otra manera, municipal. Y aún así, es el municipio el que solicita la cesión. En esta dirección va una proposición de ley registrada en el Parlamento de Galicia por el BNG que solicita que se exima a los ayuntamientos de las tasas portuarias, desafectar los espacios portuarios para convertirlos en terrenos municipales y modificar el régimen de sanciones a los ayuntamientos que tengan puerto.

¿Respuestas? Hasta ahora, ninguna. Creo que tampoco se esperan. Al menos, no en sentido positivo.

Menos mal que un ayuntamiento no es una entidad con ánimo de lucro. No sé si Portos de Galicia está en la misma condición, a la vista de que la suya parece más, como ha dado a entender la portavoz del BNG, Ana Pontón, una misión verdaderamente "recaudatoria y mercantilista". Ah, y que los beneficios por las tasas portuarias no revierten en las mejoras de las instalaciones de los puertos. Así de claro. Así de contundente.

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