06 de diciembre de 2018
06.12.2018
Ángela Barrán Presidenta de la Asociación Muller Mar (Amumar)

"Es importante decir que estamos juntas, tenemos que pelear unidas para que nos vean"

"No se trata de decir que somos unas cuantas, somos todas y tenemos que ser visibles" - "Darle visibilidad al colectivo mujer significa que algo está revolucionándose dentro"

06.12.2018 | 01:53
La presidenta de Amumar, Ángela Barrán, en su puesto en la plaza de San Agustín.

La Asociación Muller Mar (Amumar) se constituyó el pasado lunes. El colectivo, impulsado por el Grupo de Acción Local do Sector Pesqueiro (GALP) Ártabro Sur, busca agrupar a las mujeres que forman parte del sector del mar en A Coruña, Arteixo, Culleredo, Cambre, Bergondo, Sada y Oleiros para darles visibilidad. Actualmente lo forman una treintena de profesionales de numerosos ámbitos: mariscadoras, biólogas, pescantinas... Su presidenta, Ángela Barrán, afirma que sería un logro "que todas las mujeres de los distintos colectivos se unan en uno solo" para luchar juntas por sus necesidades.

- ¿Cómo nació la iniciativa?

-La empezó el Grupo de Acción Local do Sector Pesqueiro (GALP) Ártabro Sur por la necesidad de visibilizar los sectores en los que hay muchas mujeres, pero que no tienen representación. De ahí surge la idea y se plantea a los distintos sectores que conforman el colectivo y entre todos se le da para delante a la idea por la proposición a las rederas, a las mariscadoras, a la gente del oceanográfico, a la parte de la comercialización también se nos dio, a subastadoras? En A Coruña tenemos la suerte de que la presidenta de los subastadores es una mujer. Es algo que debe ser visible y muchas veces no lo es.

- Quizás por desconocimiento.

-Efectivamente. Todo el mundo identifica que Sonia es la presidenta de los subastadores. Vale, pero todo el mundo dice el subastador, como algo masculino. Sí que es cierto que ellas son minoría, esperemos que cada día sean más, pero son cosas que hay que visibilizar. Se cumple la regla de que no hay trabajos para hombres ni trabajos para mujeres.

- ¿El objetivo es dar visibilidad a los diferentes subsectores de la pesca en los que está presente la mujer, pero no se llega a conocer del todo?

-Eso, por un lado, y por otro que todas nosotras, al final, seguimos teniendo características y necesidades comunes que hasta ahora fueron tratadas individualmente, pero que muchas veces en colectivo se puede conseguir más. Como por ejemplo en las enfermedades profesionales, el problema de la conciliación o el relevo generacional en nuestros puestos de trabajo. Esto pasa en todos los sectores: rederas, mariscadoras, incluso entre las académicas. El hecho de que sean mayoría de mujeres en la universidad no se ve tanto en la representación de los cargos institucionales. Si todas tenemos esa misma problemática tendremos que dar soluciones comunes y conjuntas.

- El primer paso es el más difícil de dar.

-Estoy muy orgullosa de todas y cada una de las personas que forman la asociación. Dentro hay mujeres muy preparadas y con muchas ganas de tirar de esto para delante. A todas las personas que se quedaron expectantes a ver qué era lo que pasaba me gustaría animarlas a que se unan, porque cuantas más seamos más podremos conseguir. Cuantos más sectores estemos presentes más cosas vamos a lograr y realmente empezaremos a hacer realidad esta utopía. Es un logro que todas las mujeres de los distintos colectivos se unan en uno solo, es avanzar en participación y en sociedad civil.

- ¿El papel de la mujer en el sector de la pesca está reconocido y representado?

-En Galicia se da el caso de que tenemos una conselleira en Mar, pero te pones a mirar en el histórico y ves que ese papel no fue ocupado mayoritariamente por mujeres. Vas a mirar los puestos de representación y son ocupados por hombres. Un colectivo en el que haya mujeres que estén representadas por hombres no es bueno ni malo, sino que puede tener una problemática añadida: las necesidades que tengan no van a ser contempladas de la misma manera. Y hablamos por ejemplo de la conciliación. Haces encajes de bolillos muchas veces. Eso no puede ser, no puede seguir así. Por ejemplo, el caso de la mujer de un armador, que viene con la mercancía a venderla al puerto. Su trabajo es invisible para todo el mundo y es tan importante o más que el de quien va al mar a por el recurso. Es la que vigila la mercancía, su compra, hace que la línea continúe. No solo es pescar, sino que la venta también es importante y todo eso es lo que nos une a todas. No hablas del mar como un sector específico, sino como un colectivo en el que nos apoyamos unas a otras.

- ¿Con qué problemas conviven las mariscadoras?

-El furtivismo es un problema muy grande. Las mariscadoras tienen que sacar para pagar impuestos, sus licencias, y que otro sin hacer nada se lo lleve. Eso tiene un trabajo detrás que es desconocido y realmente no se le da valor a las figuras de esas personas que tratan de mantener el hábitat para hacer que el ecosistema funcione. Si todos vamos a extraer de la misma zona llegará un momento en el que el recurso se acabe. Las mariscadoras tratan de mantenerlo y hacen sacrificios a lo largo del año controlando las mareas, el nivel de toxicidad? No se valora a la señora que está metida en la ría, con frío, lloviéndole o con mucho calor, ni se valora a la mujer que se deja los dedos y los ojos reparando las redes para que los barcos puedan salir y faenar. Ese trabajo que es invisible para mí es tan importante como cualquier otro. Realmente lo que hay es que dignificar las profesiones.

- ¿Qué circunstancias se dieron para que fuera elegida presidenta de Amumar?

-Fue algo circunstancial. ¿Por qué yo? Sinceramente no lo sé. Sí que es cierto que hay mujeres muy preparadas y muy luchadoras dentro de la asociación, que van a defenderla y a dar lo mejor de sí. Daba igual quién encabezara la asociación porque todas estamos representadas. Tienen presencia los distintos sectores. Era importante que las mariscadoras tuvieran un papel relevante porque ellas lo pasan francamente mal. Gracias a su trabajo vivimos muchas personas. Además las rías, por desgracia, están muy abandonadas. Y como unos se van pasando la pelota a otros, va de tejado en tejado, el sector tiene que empezar a decir ya está, hasta aquí. Hay gente muy buena que podría estar presidiendo la asociación con las mismas ganas y el mismo empuje.

- ¿Qué implica para usted liderar la asociación?

-Es una responsabilidad muy grande, con independencia de que sea algo transitorio. Tienes que hablar en nombre de otra gente que se tiene que ver representada en tus palabras, por eso es importante decir que estamos juntas. Tenemos que pelearlo unidas para conseguir que nos vean, que no se mueran nuestros oficios. Lo importante de poner una cara visible en estos temas es poder llegar a más gente, que se vea reflejada. No se trata de decir que somos unas cuantas, somos todas, y todas tenemos que vernos visibles.

- A pesar de los avances sigue recayendo en la mujer el papel de cuidar a la familia.

-Es habitual escuchar a las mujeres decir "no porque a tal hora me sale el niño, tengo marea a tal hora a ver cómo hago". Debería haber unas medidas comunes. Evidentemente todas tenemos unas necesidades. Eso de conciliación queda muy bien en el papel, pero vamos a plasmarlo en la vida real: andar a contrarreloj, trabajar a la vez que piensas y planear cosas de tu vida... Y que está muy bien que haya que incorporarse a trabajar, pero no tenemos a nadie que cubra nuestro puesto de trabajo cuando nosotras acabamos de parir. Eso es un problemón y tú necesitas que el dinero entre en casa.

- Al final si una mariscadora no puede ir a faenar también le afecta a todos los que están detrás.

-Efectivamente, esto es una cadena y si ellas no van a pescar yo tampoco lo puedo vender. Dependemos unas de las otras. Por eso es importante que se den otras alternativas para que no se vayan perdiendo todos estos oficios y que la gente no se marche. Hay personas que se forman y hacen cursos de pescadería, pero buscas a una pescadera para un mercado y es muy difícil porque quieren ir para los centros comerciales. Que se haya querido dar visibilidad al colectivo mujer significa que algo está revolucionándose dentro.

- ¿Hay relevo generacional?

-Es muy difícil en todos los sectores relacionados con le mar encontrar relevo generacional. Los padres no quieren que sus hijos se dediquen a eso porque es muy duro, muy esclavo. No quieren que las penurias que pasas las vivan también tus hijos. Y porque ser autónomo en este país, sinceramente, no es que sea de valientes, es de superheroínas. No es fácil, sobre todo en algo que es tan etéreo y que depende de muchos factores externos.

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