Con un punto y colista del grupo, Uruguay necesita vencer a Ghana y que Corea del Sur no se imponga a Portugal. Una nueva situación límite para el cuadro celeste, siempre sobre la cornisa. Obligado a un esfuerzo del que se sospecha que no puede afrontar por la vejez de sus jugadores frente a la exuberancia física del cuadro ghanés, inferior, en cambio, en el oficio y la gestión de los partidos.

La cita de este viernes en el estadio Al Janoub remite a uno de los episodios más celebres de Luis Suárez en su variada y relevante aportación en los Mundiales como el episodio protagonizado en el estadio Soccer City de Johannesburgo en el Mundial de 2010. Y no fue por uno de los 68 goles que ha anotado en 136 partidos con la selección, sino por la mano que interpuso para evitar un gol del cuadro africano, decisivo para la suerte de Uruguay.

Luis Suárez se explica ante los periodistas. RODRIGO JIMÉNEZ

Mano, roja y victoria

Suárez se encontraba bajo los palos defendiendo un córner y desvió con la mano un cabezazo de Dominic Adiyiah. Era el último minuto de la prórroga, con 1-1 en el marcador. El exdelantero azulgrana fue expulsado y Asamoah Gyan, el lanzador del penalti, chutó contra el larguero. En la tanda decisiva, se impuso Uruguay por 4-2, con lo que el sacrificio del futbolista valió la pena. Suárez lo vio desde el túnel de vestuarios y vio desde la tribuna la derrota en la semifinal frente a Holanda (2-3), futura rival de España. Reapareció por el tercer y cuarto puesto ante Alemania y Uruguay volvió a perder igual (2-3).

"No me voy a disculpar por haber tocado el balón. Yo no fallé el penalti, fue otro jugador. Me disculparía si hubiera visto la roja por lesionar un jugador", dijo Suárez, que expuso el incidente de su mordisco a Giorgio Chiellini en el Mundial-2104 como un ejemplo por el que sí pidió disculpas. Tampoco creía que iba a ser objeto de un marcaje especialmente duro por el supuesto ánimo de venganza de los futbolistas ghaneses.

Suárez-Cristiano, el duelo de los 1.300 goles EFE/EPA/FRIEDEMANN VOGEL

"Algunos tenía 8 años, 12, y lo vieron por televisión... No había revancha de Portugal porque les eliminados en 2018", comentó "la mano del Diablo", un apodo que le atribuyó el serbio Milovan Rajevac. El único superviviente africano de aquella plantilla, André Ayew, lo dejó claro: “Todo el mundo se sintió mal, pero yo en lo único que pienso es en clasificar a la segunda ronda”.

"Me duele esta situación porque tenemos calidad para haber estado mejor, pero me deja tranquilo que en estos casos el uruguayo siempre rinde"

Luis Suárez - Delantero de Uruguay

Últimos partidos

Tan claro como que Suárez disputa sus últimos partidos mundialistas en su cuarta participación. Está preparado por si esa despedida se consuma en el desenlace de la liguilla, como preparado está para frecuentar más veces el banquillo. Fue titular en el primer partido ante Corea del Sur y suplente ante Portugal. Los tiros apuntan a su regreso en el once inicial.

El máximo goleador charrúa de la historia apeló a la paciencia que le brinda la experiencia para extender un manto de tranquilidad ante el decisivo duelo. Quiso hacer virtud de la capacidad del uruguayo "que vive acostumbrado a sufrir".

"Me duele esta situación porque tenemos calidad para haber estado mejor, pero me deja tranquilo que en estos casos el uruguayo siempre rinde", decía, recordando que a falta de cuatro jornadas de la liguilla clasificatoria sudamericana Uruguay parecía descartada. Está en Qatar y todavía respira.