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José María de Loma

Los comentaristas

Luego dicen que el periodismo está mal pagado. Por sus labores como comentaristas en el Mundial de Qatar, Iker Casillas ha cobrado de TVE 52.000 euros e Iniesta 17.500. Hay que asesorar a Iniesta, que el pobre como parece apocado lo habrán conformado con mucho menos que a Casillas, con fama de pesetero. De eurero, habría que decir ahora que hay euros y no pesetas. Las cifras las ha revelado El Debate. Y a continuación ha surgido el debate, claro: ¿es mucho dinero? ¿es el caché normal? ¿cuánto ha generado TVE? Esa son las preguntas recurrentes, siendo menos formulada la más importante: ¿aportan algo? Se supone que sí, son gente que sabe de lo que habla, si bien ser buen conductor no te hace ser buen mecánico. Pareciera que Dios no estuviera dispuesto, sobre todo en el caso de Iniesta, a repartir dos talentos: jugar al fútbol y hablar como Castelar.

Todos recordamos aún los comentarios de Di Stefano, simples, puros, directos, obvios, de hombre de la calle. Pero había algo genuino en él. O, simplemente, que era Di Stefano y punto. Casillas no es Di Stefano y punto. Es un comentarista que se va soltando y nos puede ilustrar bien sobre un fuera de juego, un paradón, una patada o un centro soberbio. TVE pagó 38 millones de euros por el Mundial y la gran mayoría de los diez espacios más vistos en España en 2022 fueron partidos de ese Mundial. Son cifras mareantes. Salvo para Iniesta. Iniesta parece un becario al que le han dicho siéntate ahí, ponte los cascos, agarra el micro y habla cuando se le pregunte. Su venganza podría haber sido decir “fútbol es fútbol”. O “No hay enemigo pequeño”. Claro que yo mataría por oírle decir “descanso en Las Gaunas” o “peligro en La Condomina”. Iniesta de mi vida pertenece a nuestros cariños y ahora ha querido estar también en nuestras ondas.

Las plataformas ofrecen ya elegir el audio que quieres para la retransmisión, pudiéndole meter el del propio canal o el de la Cope, la Ser, etc. El que paga manda. Mejor sería decir, el que paga, oye. Elige qué oír.

Que Dios os oiga, Iniesta e Iker si esto sirve para hacer pedagogía y que labores periodísticas estén mejor pagadas. Va a ser que no. Sus retribuciones pertenecen a otra lógica económica, a lo que ellos generan, al dinero que se mueve en el fútbol. También a manejarlo como pólvora ajena. Dinero público. No lo criticamos. Lo envidiamos.

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