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Sanidad coruñesa

El Hospital de A Coruña estrena las terapias CAR-T contra el cáncer para enfermos hematológicos

El Chuac empieza a administrar el tratamiento a adultos con alguna de las dos patologías para las que está aprobado y se prepara ya para incorporar las futuras indicaciones

Una sanitaria introduce una sustancia en una probeta.

El Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) estrena las terapias CAR-T contra el cáncer para enfermos hematológicos. Medio año después de entrar en la red nacional de centros autorizados por el Ministerio de Sanidad para el uso de este revolucionario tratamiento en adultos, y tras obtener la aprobación oficial “con enorme esfuerzo y en un tiempo récord”, el Chuac ha empezado a administrar las CAR-T a pacientes con alguna de las dos patologías oncohematológicas para las que están indicadas, el linfoma difuso de células B grandes y la leucemia aguda linfoblástica, al tiempo que se prepara ya para incorporar las futuras aplicaciones.

“Una vez autorizados por Sanidad para administrar estos tratamientos, los hospitales tenemos que pasar una auditoría por parte de los laboratorios que elaboran los fármacos, consistente en adecuar nuestros procedimientos de trabajo a lo que ellos están haciendo. Todo esa adaptación la llevamos a cabo durante este pasado verano, con un gran esfuerzo, ya que hubo que coordinar a muchos servicios médicos (hematología, farmacia, neurología, cardiología, unidad de criobiología, de aféresis, etc...). En octubre, obtuvimos la aprobación oficial —algunos hospitales que entraron en la red nacional de CAR-T al mismo tiempo que nosotros aún no la tienen— y, a la semana siguiente de recibirla por carta, hicimos la recolecta de células para administrar la primera terapia, ya en noviembre”, explica Víctor Noriega, hematólogo del Chuac, quien especifica que el primer paciente al que se ha infundido ese tratamiento en el complejo coruñés “permanece ingresado, con buena evolución”, de modo que “lo esperable” es que reciba en breve el alta hospitalaria, tras haber superado “las complicaciones leves ya previstas” en las CAR-T.

“Ya realizamos la extracción de células a otro paciente, y estamos pendientes de que el laboratorio nos las devuelva en forma de CAR-T para poder iniciar la terapia antes de que finalice el año y, hoy mismo [por ayer], hemos estado recolectando células de otro enfermo”, detalla el doctor Noriega.

El hemátologo Víctor Noriega, en el Hospital Universitario de A Coruña (Chuac). Víctor Echave.

Cuenta el hematólogo del Chuac que el proceso de las CAR-T requiere “unos periodos”, denominados “de lavado” , durante los cuales los pacientes “no pueden recibir ningún tratamiento para su enfermedad” (en los casos que ya se están abordando en el complejo hospitalario coruñés, “el linfoma difuso de células B grandes”).

“Antes de recogerles las células, tienen que pasar dos o tres semanas, como mínimo, así. Esto nos obliga a trabajar de manera muy coordinada con los diferentes servicios médicos implicados en el proceso y a medir muy bien los tiempos, porque a veces los pacientes precisan esos tratamientos” , refiere el doctor Noriega, quien señala que, una vez recolectadas las células, “se envían al laboratorio donde se ‘fabrican’ las terapias” y, “pasadas unas tres o cuatro semanas”, este las devuelven al hospital “ya en forma de CAR-T”. “Durante ese periodo de espera, hay que ir valorando a los enfermos para constatar que continúan en condiciones de recibir el tratamiento”, apunta.

A partir de ahí, los pacientes “reciben un tipo de quimioterapia, denominada de linfodepleción, destinada a ‘destruir’ sus linfocitos para poder administrarle los de la CAR-T”. “Esa quimioterapia dura tres días, a continuación ‘descansan’ otros dos, y luego se les infunde el fármaco. El proceso de recolecta de las células se lleva a cabo de forma ambulatoria, pero una vez que el medicamento llega al hospital y los pacientes inician esa quimioterapia, tienen que estar ingresados unas dos o tres semanas. Las complicaciones, generalmente, ocurren entre los días 4-5 y 10-12 después de administrar la CAR-T, de ahí que los enfermos tengan que permanecer hospitalizados bajo una vigilancia estrecha, con un control muy exhaustivo por parte del personal de enfermería en el Servicio de Hematología; con otras áreas médicas, como Neurología y Cardiología, muy al tanto de su evolución por si se produjese algún evento; y con los compañeros de la unidad de cuidados intensivos (UCI) prevenidos, también, por si tuviesen que actuar. Hay una gran coordinación entre muchos servicios para garantizar la seguridad de los pacientes”, resalta el doctor Noriega, quien especifica que los enfermos candidatos a las CAR-T tienen que cumplir “una serie de requisitos”.

La limitación no es tanto de edad, como de estado de salud, puesto que estas terapias pueden desencadenar una serie de efectos secundarios puntuales y específicos que pueden llegar a ser graves. Por eso se requiere una minuciosa evaluación previa que asegure que los pacientes tienen una buena condición física para sobrellevar el tratamiento”, indica el hematólogo del Chuac, y continúa: “Los enfermos a los que se administran las CAR-T han pasado ya por otros tratamientos, como mínimo, por dos tandas de quimioterapia, y tienen el riesgo de haber sufrido ya alguna complicación o toxicidad que les haya dañado alguno de sus órganos y de que, aunque todo lo demás esté bien, no cumplan alguno de los criterios para recibir las CAR-T por su seguridad”.

Aunque este tipo de terapias solo están aprobadas, por ahora, para el tratamiento del linfoma difuso de células B grandes y la leucemia aguda linfoblástica, el doctor Noriega confía en que puedan incorporarse nuevas indicaciones “en un corto plazo de tiempo”.

Es esperable que aparezcan nuevos fármacos para el mieloma el año que viene. Somos optimistas en este sentido, aunque prudentes también. Es lo que creemos que sucederá, y lo que queremos que suceda, porque en EE UU hay medicamentos ya en fases de desarrollo muy avanzadas para esa dolencia, y también para otro tipo de linfomas. Y una vez que la agencia reguladora estadounidense, la FDA, les dé el visto bueno, lo normal es que en poco tiempo acaben aprobándose en Europa y en España”, explica el hematólogo del Chuac, quien destaca que la “idea” de los profesionales del complejo hospitalario coruñés es “ir adelantándose” y “adecuando los procedimientos” a las demandas de los laboratorios.

“Si el año que viene se aprobase alguna nueva CAR-T, ya tendríamos toda esa labor burocrática hecha, y los procedimientos puestos en marcha, para estar en disposición de administrarla en cuanto se produjese la autorización oficial”, avanza, y reivindica: “Un hospital de vanguardia como el Chuac debe estar preparado para lo que pueda venir [ya hay incluso ensayos de CAR-T en tumores sólidos y en dolencias autoinmunes], y en eso estamos”.

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