Los siete jóvenes que pierde la comarca

08.09.2015 | 01:08

El siniestro en el rally truncó el sábado en Carral las vidas de siete jóvenes de la comarca. La mayor de las víctimas, Sandra María Ares, tenía 37 años. Y dos eran menores: la hija de Sandra, Aroa Manteiga, de 14 años; y la pequeña Uxía Maroño de diez años que falleció el domingo.

El accidente sacudió con especial virulencia a dos concellos, Carral y Cambre, de donde eran vecinas las siete víctimas mortales y donde en varios hogares hubo más de un fallecido o herido. De Carral son cuatro de los finados y de Cambre, los otros tres, además de los dos heridos que permanecen ingresados en estado de mayor gravedad.

El fallecimiento de Sandra y su hija conmocionó a los vecinos de Tabeaio, la parroquia de Carral de la que son vecinas. También del ayuntamiento de Carral, de Val de Barcia, es Marcos Prego, de 35 años, que trabajaba en el Grupo Caamaño, con naves ubicadas en el vecino concello de Culleredo. Prego trabajaba allí con su compañero Dani Couso, de A Barcala, con quien acudió a ver el rally y que permanece ingresado en estado grave, igual que su hijo. El padre y su pequeño eran los dos heridos cuyo estado revestía mayor gravedad, aunque ayer se constató que los dos muestran evolución favorable.

A dos familias unidas por sus hijos sacudió la muerte de Miguel Caridad y Ana Cayazzo, que esta semana esperaban tener a su primera hija, Candela Cayazzo Caridad. El joven, que ayer habría cumplido 24 años, es de una familia del centro de Cambre conocida, en gran parte, porque su abuelo había sido enterrador, oficio que había comenzado a desempeñar también el chico, que era hijo único. Vivía en O Temple con Ana Cayazzo, su pareja, de 22 años, que estaba a punto de dar a luz a una niña. Ella es natural de A Coruña, del barrio de Os Rosales, y su padre trabaja como directivo de la planta de Coca-Cola.

Cambre perdió también a Laura Dubra, de 20 años, de una conocida familia de Anceis, propietaria de una empresa de alquiler de tractores y de una casa rural en Herves, en el concello de Carral.

El municipio carralés recibió el último golpe el domingo por la noche. Tras horas de hospitalización en estado crítico, se confirmó el fallecimiento de una pequeña, de diez años, vecina del municipio. La pequeña había acudido a la carrera con su padre y su hermana, aunque ningún otro familiar suyo sufrió lesiones. La niña será despedida hoy.

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Javier de Toro, jefe del servicio de reumatología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, responderá a preguntas de los lectores este jueves a las 11.30

 

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