MIÑO

Cebolla chata... y solidaria

Una agricultora de Miño es nombrada 'hogareña del año' de la institución Sor Eusebia por la donación periódica de los excedentes de sus cultivos

15.12.2015 | 01:10
La agricultora Cristina Bañobre, de Miño.

"Nosotros plantamos patatas y cebollas para vender, comer y compartir". Con solo 9 años, Lucas, el hijo de la propietaria de la empresa agrícola Daterra do País, dio ayer una lección de solidaridad a las personas reunidas en la semana cultural del Hogar de Sor Eusebia.

Este niño, hijo de la agricultora Cristina Rañobre, fue el encargado de redactar y leer un discurso para agradecer el nombramiento de su madre como hogareña del año de Sor Eusebia.

Esta institución benéfica coruñesa que acoge a personas en riesgo de exclusión social quiso agradecer con este galardón la entrega periódica de los excedentes de la producción por parte de esta explotación radicada en Miño.

Se trata de un gesto que "que no cuesta nada" y que permite sacar provecho a los productos que por su tamaño u otros motivos no entran en la cadena de ventas de las gran superficie a las que surte y que son perfectamente aptos para el consumo, explicaba ayer Cristina Bañobre.

Esta agricultora cultiva desde hace casi dos décadas patatas y la variedad de la cebolla chata. Y lo hace con técnicas de tradicionales. Desde hace años colabora con instituciones como Sor Eusebia y con otras entidades benéficas, desde el banco de alimentos de Miño a la Cocina Económica.

Al recoger el trofeo, Cristina Bañobre se mostraba "muy emocionada". Fue un acto sencillo y emotivo que puso el broche a la semana cultural del hogar Sor Eusebia. "Fue muy bonito", relataba ayer a consulta de este medio.

Ella y su familia asistieron como público a las representaciones teatrales y al recital de poemas que precedieron a la entrega de premios. "A muchos ya los conocía", explica Bañobre. Y es que los trabajadores del centro han visitado en varias ocasiones su explotación para recoger los excedentes de la huerta.

La apuesta por la donación de los excedentes es parte de la filosofía con la que esta explotación agrícola espera echar raíces. "Aquí no vamos a una producción intensiva o a conseguir kilos", destaca. Las cebollas, de transplante, tocan la tierra "una a una". Una técnica que, como la entrega de excedentes, pone el acento en la sostenibilidad.

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