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La Opinión de A Coruña

La Xunta admite que los accesos elevados del hospital tendrán impacto “negativo” en el paisaje de A Coruña

El informe de impacto ambiental señala que la futura glorieta sobre la AC-12 implica expropiar parte de la finca del Pazo de los Guyatt, protegido en el catálogo municipal, así como otros terrenos, pero excluye el derribo de viviendas

Proyección de los futuros edificios y viales del Chuac. | // LA OPINIÓN

La reconfiguración de los viales de acceso al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) tendrá una afección “negativa” para la zona “paisajísticamente hablando”, de acuerdo con el informe de impacto ambiental presentado por la Xunta, responsable de la obra. El proyecto prevé una nueva glorieta elevada y varios viales sobre la AC-12, con más impacto que el acceso actual, y un vial perimetral en torno al futuro Chuac ampliado, que también se eleva en altura parte de su recorrido. La posición elevada de los viales y accesos, afirma el informe, “aumentará la fragilidad paisajística”.

El documento, presentado esta semana y con el que el Gobierno gallego pide una evaluación ambiental simplificada para acelerar los trámites, señala que, si bien las nuevas construcciones perjudicarán a las vistas, “ya existían infraestructuras similares en varios de los puntos de actuación”, por lo que el proceso de reforma será “ligeramente negativo” en relación a lo existente.

En el documento, la Xunta insiste en que realizará un “tratamiento integral de las zonas elevadas” para reducir el impacto sobre el paisaje para que el conjunto esté “integrado”. El texto también indica que a parte de los viaductos se incorporará una “humanización” mediante la construcción de una “pasarela-mirador” que “minimiza” su afección.

La alternativa finalmente elegida por la Xunta propone unir el Chuac con la AC-12 a través de un “enlace en diamante”, esto es, con cuatro ramales unidireccionales que servirán como entrada y salida, y crear una glorieta en altura sobre la vía. Esta opción es la “más sencilla para el conductor” de las que se estudiaron, defiende la Xunta, y se consultó con el Estado.

El futuro complejo del Chuac, que la Xunta pretende tener construido en un 80% para 2025 y que triplicará la superficie edificada hasta los 255.000 metros cuadrados, estará rodeado por un vial en el que se circulará en la dirección de las agujas del reloj.

Se planteó una conexión de entrada y salida con la AC-10, pero como esto no es posible porque “incumple la normativa vigente de accesos” solo se realizará un enlace provisional mientras se ejecuten las obras: la vía conectará con el ramal de salida de esta carretera hacia la glorieta de Casablanca (en el cruce de la avenida de A Pasaxe con la AC-10), y se duplicará el número de carriles. También se cambiarán los accesos al San Rafael: la entrada será por el enlace de Casablanca, y la salida por la glorieta elevada.

Las obras incorporan tres nuevas estructuras. Por otra parte, una porción del vial perimetral está también en altura, en la zona por la que actualmente discurre el Camiño da Capilla, en paralelo a la AC-12. La estructura elevada permitirá el acceso a pie al interior de las instalaciones del Chuac. En segundo lugar se construirán muros en zonas con taludes, y, finalmente, se construirá la glorieta elevada sobre la AC-12, que sustituye al pase elevado de hormigón. Se situará a catorce metros sobre la AC-12 y con una pendiente del 8%.

Afección al Pazo de los Guyatt

Pero, indica el informe, las “dimensiones” de esta construcción y de los apoyos en los que debe sustentarse obligan a la “expropiación y ocupación de parte de la parcela del Pazo de As Xubias”, también conocido como Pazo de los Guyatt.

Este edificio, situado en el número 11 de A Xubias de Abaixo e incluido en el catálogo municipal de protección, posee un escudo de armas del siglo XVIII y el proyecto municipal para cambiar el planeamiento urbanístico de la zona pretende convertirlo en un “equipamiento local” dedicado a fines sociales o servicios administrativos. Pero el proyecto de la Xunta contempla que “se puede producir un impacto directo” en el muro de cierre, “aunque se salvará la zona del portalón de entrada y su entorno próximo”.

La afección del patrimonio cultural es “el impacto más relevante del proyecto”, indica el informe ambiental, si bien los daños directos se limitan a este pazo: la Xunta promete que no se afectará a otras zonas de interés cultural, como las casas marineras de As Xubias o las rutas jacobeas, y afirma que la mejora de accesos “debe integrarse paisajísticamente con el borde litoral”.

Sin expropiación de viviendas

Por el sur y el oeste el proyecto de viales afectará al núcleo de A Madosa, “especialmente en el entorno de la calle Curramontes”. El proyecto que se ha elegido implica expropiar terrenos, pero no el derribo de ninguna casa habitada ni de la escuela infantil, aunque sí que habrá expropiaciones de este tipo cuando se amplíe el complejo hospitalario en sí mismo.

En cuanto al medio ambiente, el informe considera que no se producirán graves daños. No hay “afección significativa” sobre la red hidrológica, si bien no descarta afecciones “derivadas de posibles arrastres por escorrentía”, esto es, que las aguas lleven tierra o residuos generados en las zonas de obras.

Aunque admite que habrá impacto sobre la flora, pues las obras obligarán a desbrozar y despejar fincas, la Xunta también argumenta que en la zona no hay vegetación que deba ser objeto de protección, y que en los terrenos afectados se encuentran “muchas especies ornamentales, especies invasoras o zonas con escaso valor florístico”. Aunque se perderá cobertura vegetal, la Xunta promete plantar especies autóctonas y vigilar las invasoras. Las obras perturbarán los hábitats de la fauna local, indica el documento, pero añade que la zona tiene “poco valor ambiental” en este sentido.

Dos años y 25 millones

El informe de impacto ambiental prevé que las obras tengan un coste de 25 millones, de los que, de acuerdo con el convenio firmado entre el Gobierno gallego y el Ayuntamiento para promocionar el nuevo Chuac, el Concello aportará un máximo de 10,2. No será la única inversión municipal, sin embargo, ya que el convenio también contempla que aporte hasta un máximo de doce millones para la expropiación de los terrenos.

Durante las obras, señala el diagnóstico ambiental de la Xunta, se elevará el nivel de ruido por los trabajos, pero también puede vivirse “un incremento del ruido en la zona producido por el aumento de tráfico” en las vías afectadas. Como “repercusiones positivas” el informe del Concello señala que se conseguirá una “descongestión del tráfico actual” y mejoras en el acceso al hospital, así como la creación de empleo durante los trabajos.

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