“Floja”, “flojita”, “muy floja”. El descontento suscita el mismo calificativo, con matices. Los comerciantes de A Coruña que esperaban una campaña de Navidad habitual que permitiese remontar sus recaudaciones al final del año se han encontrado con cautela en sus clientes, con una actitud consumista “moderada” y “racional”, con la sensación de “miedo a la subida del coste de la vida” que ha llevado a reducir el gasto en regalos en comparación con otras navidades. Ocurre en el comercio tradicional de Monte Alto, en Oza, en el Agra y la calle Barcelona, en O Castrillón y Eirís y en la zona Obelisco; no tanto en la Ciudad Vieja y su entorno ni en Os Mallos, según cuentan los representantes del pequeño comercio de la ciudad.

El diagnóstico llega hasta la Navidad y los comerciantes se agarran a las compras de los Reyes Magos y a “los regalos de última hora” para confiar en esa remontada de sus cajas, para la que en fechas recientes pusieron en marcha campañas especiales con las que fomentar el gasto. Pero mientras, la lluvia de los últimos días y las cenas y comidas de empresa celebradas antes del 24 de diciembre, añaden, han contribuido a que en las tiendas no haya tanta gente como la que se esperaba.

El cliente cuida su bolsillo, concluyen los profesionales del pequeño comercio. “Si antes gastabas 100 euros, ahora bajas a 50 o 60. No se gasta más de lo necesario porque la vida ha subido”, dice Estrella Pérez, presidenta de Acocem, que engloba a los comerciantes de O Castrillón, Eirís y Monelos. “Hay tendencia a ahorrar y a hacer un consumo selectivo, a regalar lo que es útil, no a comprar tantas cosas superfluas”, expone José Luis Boado, presidente de Federación de Unión de Comercios Coruñesa (FUCC), quien advierte en el horizonte el “miedo a la crisis del mes de enero”.

“No todos los bolsillos son iguales, pero antes comprabas un abrigo de 150 euros y este año preguntas si lo hay más barato. El tique medio es más bajo. No se gasta tan alegremente: si no compro jamón 5 jotas, me conformo con jamón serrano”, opina el presidente de los comerciantes de la calle Barcelona, José Manuel Castro, que apunta que los propios comerciantes han sido más previsores y han realizado menos compras de productos para ofrecer a sus clientes.

“La gente hace cuentas al salir a comprar y reduce el gasto en los regalos porque no lo hace en la cesta de la compra, que también ha subido. Los comerciantes notamos que este año se están haciendo muchos menos encargos, tanto en productos de alimentación como de comercio”, cuenta Marta Fernández, presidenta de Distrito Oza, zona en la que en los últimos días han abierto cuatro tiendas nuevas.

La esperanza en el 6 de enero también une a los comerciantes. “El ambiente en las calles está bien pero en las tiendas es ahora flojo, vendemos menos piezas y vendemos productos más baratos. Yo creo que lo mejor está por llegar”, desea Isabel Porto, presidenta del área comercial Zona Obelisco. En la Ciudad Vieja, el presidente de Aceca, Adolfo López, califica de “rara” la campaña navideña en diciembre, aunque cree que las compras fueron “un poco mejores” que en 2021, y cree que “el momento álgido” para el comercio local llegará en los días previos a Reyes Magos.

Existe una impresión general en los comerciantes con experiencia, la de que “la gente no está tan animada para comprar como otros años”. Así cree José Salgado, portavoz de los comerciantes del barrio de Os Mallos, donde los asociados le indican que mientras que en algunas calles la campaña de Navidad “va bien”, en otras están sufriendo “un bajón fuerte”.

El alza general de los precios, la crisis energética con su consecuencia en los combustibles o los problemas que ha tenido el transporte este año no han minado la moral de los comerciantes. Varias entidades coruñesas del sector han promovido campañas para alentar a los consumidores en los últimos meses. El Concello coruñés y la FUCC, que reúne a 16 asociaciones de la ciudad, impulsan desde este mes la campaña “Compra en el comercio de barrio, compra con corazón”, con el fin de potenciar la compra de proximidad y el compromiso con los negocios y sus familias, “auténticos generadores de riqueza y vida en los barrios”.

El ‘boom’ de La Liada a partir de un tuit: un vídeo con casi 800.000 reproducciones y mensajes y compras de famosos

Cuando Lía Gimeno puso un comentario en Twitter para explicar la difícil situación que atraviesa su tienda, La liada, en la calle San Nicolás, “vacía” en estas fechas navideñas, no esperaba tal repercusión. El vídeo de las estanterías de su comercio llenas de figuras frikis, gorras y peluches roza las 800.000 reproducciones. Recibió, además, miles de mensajes, entre los que destacan los del cineasta y actor Santiago Segura o la periodista Pilar Eyre, que asegura que en cuanto viaje a A Coruña, visitará esta tienda. Hasta Carme Chaparro le encargó un Funko de ET. Un lamento convertido en viral y, lo más importante, en impulso. “Esta Navidad contraté a una chica muy joven para darle la experiencia que yo no tuve. Ella me decía “no viene gente, si quieres prescindir de mí, hazlo”. Cuando me dijo esa frase, me dio rabia y pena y lo escribí en Twitter”, recuerda la dueña de La Liada, una “tiendecita friki en A Coruña”, como define ella misma. La respuesta fue brutal. Muchos mensajes de ánimo y muchos pedidos que hacen que la campaña navideña haya cambiado de un día para otro. Lo que le preocupa a Lía Gimeno es que la situación que ella vivía afecta a todo el pequeño comercio de la zona. “El problema no soy yo, es algo general. Es una pena que la gente entre en una tienda y luego busque el producto en Amazon”, critica. Gimeno, que cambió de local justo antes de la Navidad, venía de unos meses muy buenos tras el COVID, como tantos otros, pero es consciente que la realidad es otra. “Después del confinamiento, la gente no tuvo oportunidad de salir de ocio por las restricciones, por eso se ahorro más y se gastó más. Fue un año muy bueno, pero no te puedes dejar llevar por eso porque luego te das cuenta de que no es así”, analiza. La comerciante cree que antes “había más conciencia del pequeño comercio” y los clientes se olvidaron de Amazon, pero ahora el clic manda. “Esto es un poco como las tragedias, quién se acuerda ahora de la isla de La Palma. Lo veo y lo hablo con los repartidores, la gente compra por internet”, concluye.