En una ciudad con tanta tradición portuaria como A Coruña no debería sorprender ver barcos con nombres poco habituales, pero el ingenio de algunos armadores es capaz de asombrar al más veterano en cuestiones náuticas. Y es que ver que un buque mercante de 107 metros de eslora se queda fondeado en la ría de Ares a la espera de entrar en Ferrol y enterarse de que ha sido bautizado como Indiana Jones le deja a uno perplejo. El navío en cuestión fue botado en 1989 y desde entonces tuvo otros dos nombres más convencionales, hasta que el pasado 10 de mayo su propietario, quizás un amante de la saga de películas de aventuras, le puso el del héroe arqueólogo.