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La Opinión de A Coruña

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Álex, en el nombre del padre

A la espalda lleva el 27 y Rodríguez en el dorsal como homenaje a su progenitor, el que le enseñó a amar Galicia y al Liceo: “Sé que estaría muy orgulloso de mí”

Álex Rodríguez, ayer, en el Palacio de los Deportes de Riazor antes de un entrenamiento del Liceo. | // VÍCTOR ECHAVE

Liceo y Superdépor eran dos de las pasiones en la casa de los Rodríguez Dalmau a pesar de que Sant Hipòlit de Voltregá está a mil kilómetros de A Coruña. El patriarca nació en un pequeño pueblo cerca de Ourense y nunca olvidó sus orígenes por más que solo viviera allí cinco años antes de emigrar a Cataluña. Todos los veranos regresaba de visita y más tarde llevó a sus hijos Dani, Carles y Álex para que conectaran con su tierra. Tras su fallecimiento, hace once años, se rompió un poco ese lazo, pero el blanquiazul y el verdiblanco quedaron para siempre. Fue una de las razones para que el menor de la saga decidiera fichar por el equipo de hockey el año pasado. “Me acordé de él porque seguro que estaría muy orgulloso de ver a su hijo pequeño jugar en el Liceo, estoy seguro de que le hubiera encantado verlo”, explica Álex Rodríguez.

Álex Rodríguez. CARLOS PARDELLAS

El jugador lo lleva siempre presente en la camiseta. “Llevo el 27 porque es el día en el que falleció. Y Rodríguez en el dorsal como una forma para que salga su nombre. Creo que es un bonito homenaje y más en el Liceo”, comenta. “Él y mi hermano Dani siempre fueron del Dépor y del Liceo y desde siempre en mi familia vivimos ese vínculo con Galicia”, recuerda y ahora continua la tradición. “A la más mínima ocasión que tenemos, mi pareja y yo nos escapamos de ruta, sobre todo los domingos. Nos encanta Galicia. Es especial. Vamos a cualquier sitio. El otro día estuvimos en Las Catedrales, que nos gusta mucho. Pero en realidad cualquier sitio es bueno para desconectar y salir de la rutina”, indica.

Esta es su segunda temporada y ha pasado de ser uno de los nuevos a uno de los veteranos —solo se quedaron él, Carballeira y Torres—. El cambio de siete jugadores hace que el equipo esté en adaptación. “El año pasado llegué a un grupo que ya estaba formado y este se tiene que formar y creo que vamos por el bueno camino y que vamos a dar guerra, ya lo estamos demostrando”, valora. Pero por experiencia sabe que necesitan tiempo. “Yo llevaba mucho en el Reus y no fui el mismo al principio que al final. Cada día estaba mejor y ya acabé el año muy bien. Pasará lo mismo con los nuevos este año. Han hecho un cambio radical de equipos entre comillas pequeños a uno grande y con la profesionalidad que hay aquí. Están trabajando mucho y si ahora son buenos, a final de año serán muy buenos”, analiza.

Cree que empezará a verse el verdadero potencial del Liceo “después de Navidad” porque aún “hay mucho trabajo por hacer”. Para él el pasado curso fue el mejor deportivamente hablando junto al primero en Reus —las copas de la Liga y de Europa lucen tatuadas en su pierna como recuerdo— y dice que se conforma con que este sea “la mitad de bueno”. “A nivel colectivo el objetivo es competir y a nivel individual, estar bien para ayudar en todo lo que pueda al equipo a ser tan competitivo como el del año pasado, que yo creo que ya quedará para siempre en el recuerdo”, dice.

Álex Rodríguez además está de actualidad porque su nombre es una de las ausencias, junto a la de César Carballeira, más llamativas en la lista de la selección española para el Mundial. “No sé por qué sabía que no iba a entrar. Este año inconscientemente estaba más preparado porque ya el pasado me quedé sin ir —había sido pichichi con el Reus con 52 goles—. Estoy contento por Dava (Torres) pero me sabe mal por Cesi (Carballeira), que se lo merecía un montón”, concluye.

A la llamada de David Torres con la selección española absoluta para participar en los World Roller Games de San Juan se unieron ayer tres internacionalidades más en la plantilla del Liceo. Por un lado, y como era de esperar, Bruno di Benedetto disputará la competición con el combinado de Francia. Él y sus hermanos, Carlo y Roberto —ambos exliceístas— son de hecho la columna vertebral del equipo que el año pasado se proclamó subcampeón de Europa. Y por otro lado, en el país anfitrión, Argentina, habrá doble representación verdiblanca. Mati Bridge es uno de los elegidos para la portería de la absoluta —que ya defendió su padre Alfred, entre otras ocasiones, en el oro de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992— y Fran Torres entró en la lista en la categoría sub 19. En esta también estará el jugador del Dominicos Bruno Saavedra con España. La delegación coruñesa se completa con Lucas Yáñez, que competirá en patinaje artístico, y Manu Taibo, en velocidad, ambos en la categoría júnior.

El Liceo recibe esta noche en el Palacio al Sant Cugat en su tercer partido en siete días

El Liceo cierra esta noche en el Palacio de los Deportes de Riazor (21.30 horas) ante el Sant Cugat un maratón de tres partidos en siete días. Los verdiblancos llevan un inicio de temporada inmaculado con tres victorias en tres encuentros y quieren redondear este estreno con la cuarta porque después, hasta el parón de cinco semanas para la disputa de los World Roller Games, quedarán dos duelos de altos vueltos: Noia y Reus —y a la vuelta del paréntesis, el Barça—. El conjunto de Juan Copa sigue en formación, ha ido de menos a más desde que empezó el curso y después de sufrir en Voltregá en la jornada inaugural (3-4), encadena dos goleadas ante Girona (6-1) el pasado sábado en casa y en Arenys de Munt este mismo martes (1-6). Además, el juego en casa de los coruñeses es más solvente. El Sant Cugat, que tiene en sus filas al coruñés Tomás Villares, salido de la cantera de Compañía de María, puntuó en la primera jornada contra el Arenys de Munt (4-4), pero ahora se encuentra en una fase complicada del calendario al tener que enfrentarse de forma seguida a Reus (3-5), Noia (0-5), ahora Liceo y después, el Barça.

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