25 de febrero de 2019
25.02.2019
La crónica Málaga - Deportivo

Un punto de personalidad

El Deportivo logra un empate en La Rosaleda ante un rival directo después de un partido serio en el que cada equipo tuvo una oportunidad clara - Los blanquiazules siguen invictos en la segunda vuelta

25.02.2019 | 00:23
Un punto de personalidad
Quique González conduce la pelota ayer en La Rosaleda.

Nadie en el Deportivo firmaba el empate antes del partido en La Rosaleda y pocos lo dieron por bueno tras el pitido final por la manera en la que se desarrolló la contienda en el feudo de otro de los máximos aspirantes al ascenso. Málaga y Deportivo empataron también a ocasiones, pero la sensación es que la victoria estuvo más cerca de decantarse del lado blanquiazul en el tramo final. Hasta los instantes definitivos llegó vivo un encuentro en el que a los deportivistas les volvió a faltarle esa pizca de acierto que Natxo González ha reclamado en los compromisos más recientes. No acertaron en las que tuvieron y saborean de modo agridulce una igualada que sin embargo les permite superar enteros y sin demasiadas heridas un tramo especialmente accidentado de la temporada.

Después de visitar Gijón, Granada y Málaga de manera consecutiva ahora encaran un mes de marzo que se presenta como terreno abonado para conseguir una buena cosecha de puntos. Garantizados tiene los del Reus y en Riazor recibirá a Alcorcón, Las Palmas y Almería. Esos partidos dirán si el punto de ayer en La Rosaleda adquiere más valor.

Por el momento le sirve al conjunto de Natxo González para mantener el pulso en la zona noble de la clasificación y no agravar el resbalón de la semana pasada en Riazor contra el Nàstic. También sale en cierto modo reforzado en otro estadio exigente porque dio la talla en el partido de trincheras que podría esperarse ayer por la tarde en La Rosaleda.

El equipo mostró esa versión competitiva y decidida que ya se vio en El Molinón y Los Cármenes. Natxo había advertido de que iba a ser fundamental en ese enfrentamiento de guerrillas que plantearía el Málaga. Cada pugna sería importante y cada batalla individual podría ser determinante. El que aflojara podría pagarlo caro y a nadie se le olvidó en unos compases iniciales en los que los locales inclinaron el partido hacia el campo del Deportivo.

No hubo ocasiones claras, pero sí que las llegadas eran para un Málaga que tampoco se destapaba por completo. No lo hace nunca y tampoco lo iba a hacer ante unos blanquiazules que mandaron su primer aviso superados los 20 minutos con un disparo desde la frontal de Pedro Mosquera.

Fue la primera vez en la que el conjunto de Natxo logró asomarse por el área de Munir con cierto sentido. A partir de entonces el equipo fue cogiendo soltura con la pelota apoyado en Mosquera, muy bien adaptado al papel de interior en el que lo ha recolocado su técnico para hacerlo compatible con Álex.

Tuvo otra Borja Valle al filo del descanso después de una combinación entre Expósito y Cartabia, pero el paso por los vestuarios no le sentó bien a los deportivistas.

Fueron cinco minutos apenas, pero que pudieron resultar decisivos en el partido. La tiritona la desencadenó un error en el área propia. En una cesión de Pablo Marí, Dani Giménez no acertó a golpear la pelota y se la dejó en bandeja a Blanco Leschuk. La fortuna sonrió al portero blanquiazul, que consiguió rechazar el remate defectuoso del delantero argentino.

Respiró el Deportivo y volvió a acomodarse en el partido de nuevo con Mosquera como guía, esta vez apoyado en un Edu Expósito que comenzó a ganar presencia en el campo. El ex del Fabril interpretó que las mejores oportunidades podrían llegar a través de los espacios que dejaban entre líneas los defensas del Málaga. Expósito, sin embargo, necesitaba con quien asociarse para tejer esas triangulaciones que descolocasen al rival.

Lo encontró primero en Borja, al que sirvió un balón para el remate de primeras del berciano. Después le serviría en bandeja una oportunidad a Fede Cartabia dentro del área que el argentino no consiguió aprovechar.

La mejor, no obstante, la tendría Borja Valle después del único error en todo el partido de la defensa malaguista, que no logró despejar un saque de esquina. La pelota le cayó al delantero con todo a favor, pero el remate lo rechazó Munir con una mano devisiva.

Esos minutos finales fueron para los deportivistas, con arrestos para desplegarse con mayor peligro ante un Málaga que amenazaría a través de acciones a balón parado. El resultado deja a medias al conjunto de Natxo, que sin embargo conserva su buena dinámica ante los gallos de la categoría y se mantiene como invicto en la segunda vuelta del campeonato.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

 

Buscador de deportes