El Dépor tiene un tesoro de un valor incalculable, mucho más preciado que la Copa de Campeones juvenil. Es el grupo de futbolistas que ayer la conquistaron en Marbella. Todos competitivos y eficaces, con hechuras de jugadores de nivel. El tiempo dirá hasta dónde llega cada uno y si Riazor podrá disfrutarlos, pero ya ilusionan, y de qué manera, al deportivismo, que por fin tiene algo que celebrar después de tantos años seguidos de decepciones. El delantero Noel brilló especialmente con sus dos goles y una asistencia en la final contra el Barça (3-1), pero sería injusto resaltar a alguien por encima de los demás. Todos enamoran. Brais, Barcia, Trilli, Mella... Y así todos los demás. Una generación sensacional criada en Abegondo y guiada al éxito por Óscar Gilsanz, tan héroe como sus pupilos. Juntos han hecho historia y quién sabe, ojalá, si lo mejor está por venir. En cualquier caso, solo con el paso del tiempo podrá calibrarse de verdad el tremendo mérito de este título. Ahora es tiempo de celebrar. Y planificar.

El deportivista Val, en pugna por el balón. | // RFEF

Tan importante como el resultado final es la forma de conseguirlo, y más a estas edades. El Dépor eligió el camino de la personalidad, del aplomo, del carácter y de la convicción. Hizo lo que mejor sabe hacer, competir y adaptarse a las circunstancias para minimizar las virtudes del rival y multiplicar las propias. Supo juntarse y sufrir sin balón cuando tocó hacerlo, pero también estirarse en campo contrario sin ningún tipo de complejo para hacer daño de verdad. El equipo coruñés, rocoso en defensa y eficaz en ataque, rentabilizó al máximo sus ocasiones.

Noel, a la izquierda, festeja el primero de sus dos goles. | // RFEF

Mario, que inauguró el marcador, y Noel, autor de un doblete, fueron los goleadores del juvenil blanquiazul, que volvió a ganar la Copa de Campeones justo 25 años de la gesta de 1996. Entonces el rival en la final fue el Real Madrid, al que esta vez el Dépor dejó en la cuneta en semifinales para luchar por el título frente al Barça en el duelo definitivo.

Así celebraron los juveniles del Dépor el título de la Copa de Campeones tras el pitido final RFEF

Mario abrió el camino del triunfo a los 22 minutos, a pase de Noel, y el equipo catalán empató pronto, por mediación de Ilias, pero el Dépor se levantó de inmediato y encontró el 2-1 a la media hora de juego tras una gran acción personal de Noel. El delantero redondeó su sobresaliente actuación anotando el definitivo 3-1 en el 73. Nájera y Do Carmo pudieron incluso ampliar el marcador en la recta final, en la que el Dépor no sufrió demasiado para conservar su ventaja. Siguió ordenado y contundente atrás, sin renunciar a armar contras en busca de más tantos. No los necesitó, como tampoco le hizo falta recurrir al otro fútbol para ganar. Eso no va con el Dépor, nunca, aunque lo que esté en juego sea todo un título nacional.

A las órdenes de Gilsanz, el Deportivo completó otro auténtico partidazo para ganar con toda justicia al Barça, su rival en la final tras apear antes a la UD Las Palmas en cuartos y al Madrid en semifinales. Todos los blanquiazules rindieron a gran nivel, empezando por la portería, donde Brais realizó varias paradas de mérito, sobre todo en la segunda parte. Un gran trabajo de todos para lograr un hito histórico que tendrá el premio extra de disputar la próxima edición de la Youth League, el equivalente a la Champions League en categoría juvenil. De Marbella al cielo. O hasta donde ellos quieran.