27 de diciembre de 2019
27.12.2019
La Opinión de A Coruña

Marquesinas de Oleiros: un año de quejas porque ni resguardan ni informan

El diseño del que presumía el Concello hace tres años evita el vandalismo, pero no la lluvia ni el viento y al no tener paredes no hay donde colocar el horario del bus

26.12.2019 | 19:54
Una de las primeras marquesinas de nuevo diseño colocadas por el Concello, en Xaz, en diciembre de 2018.

El alcalde de Oleiros anunciaba hace casi tres años que había ordenado un diseño de marquesina para sustituir todas las existentes con tres objetivos: unificar su estética, poner nuevas estructuras ya que algunas tenían muchos años y estaban en muy mal estado, y sobre todo, para que fuesen "antivándalos", para no gastar en su mantenimiento limpiando pintadas, arreglando cristales rotos o retirando innumerables papeles pegados de las paredes (anuncios de se vende piso hasta perdido un gato). Estas marquesinas minimalistas empezaron a instalarse hace ahora un año y desde entonces han logrado el rechazo masivo y unánime de vecinos y visitantes usuarios, que ya piensan en recoger firmas.

El propio regidor, que al principio defendió este diseño, tuvo que terminar admitiendo que "tiene la razón la gente". La tanda de catorce nuevas marquesinas fue contratada (suministro e instalación) en septiembre de 2018 por 62.000 euros sin IVA.

Desde entonces, Ángel García Seoane anunció en varias ocasiones una solución: que les pondría una visera a todas las nuevas que instaló. Sin embargo, ha pasado un año y ni hay visera ni hay marquesina con otro diseño, y las protestas vecinales siguen arreciando después de esta racha de temporales de viento y lluvia.

Los usuarios critican el gasto que ha supuesto unas nuevas estructuras que sí, son antivándalos porque no tienen paredes, pero tanto minimalismo las hace inservibles para lo que es primordial para el que espera en una parada de bus: resguardarse de la lluvia y el viento. Las marquesinas de Oleiros son dos columnas de hierro, un banco y un tejado plano e inclinado hacia atrás que permite totalmente la entrada de lluvia y el viento de todas partes. Los usuarios prefieren que haya pintadas y papeles antes que esperar un bus a la intemperie, sobre todo las personas mayores.

Los que suelen utilizar el bus no solo critican que cuando llueve es imposible sentarse en los bancos porque están mojados, sino que además, al no tener paredes, no tienen, como antes, un cartel con los horarios del autobús.

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