El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, rechaza la posibilidad de cerrar centros de salud. Lo considera, de hecho, una “línea roja”, tal y como acaba de explicar tras el Consello de la Xunta. 

No obstante, y dado que por ahora no facultativos que permitan convocar nuevas plazas, lo que sería la solución ideal, barajan diversas alternativas. Entre ellas, la Xunta se abre a la redistribución de personal en momentos puntuales de refuerzo. 

El mandatario indicó, no obstante, que trabajará en esos y otros planteamientos desde el consenso y en colaboración con sindicatos y colegios médicos. 

Precisamente esta mañana el Consello Galego de Colexios médicos instaba a la Xunta a ser valiente para afrontar cambios organizativos en los centros de salud. Rueda se mostró abierto a esa reorganización y a asumir que puede haber medidas con las que no todo el mundo tiene por qué estar de acuerdo.