Atletismo

El camarero más rápido de la ciudad

"Fui carpintero y soldador, trabajé en publicidad, en el puerto de Sada y ahora soy jamonero", enumera Abdelaziz Fatihi, el corredor de moda con pleno de triunfos

18.01.2016 | 11:17
Abdelaziz Fatihi, con un jamón en La Leonesa y un dorsal con el número uno.

"Aziz, ¡eres famoso! Otra vez ganaste una carrera, sales muy bien en el periódico". Los clientes de la jamonería La Leonesa, en pleno corazón de la Ciudad Vieja, se rinden ante el camarero y le gastan el nombre. Él es Abdelaziz Fatihi, el auténtico dominador del mediofondo coruñés, ganador de prácticamente todas las carreras que se disputaron en la ciudad en el último año: Oza, Ventorrillo y San Pedro de Visma del circuito Coruña Corre de la temporada pasada y las tres de esta: Os Rosales, Novo Mesoiro y Matogrande. También en las solidarias como la Legua por Malawi o la Del Agua de Sada. Y algunas tan especiales como la San Silvestre, en la que Aziz es el único que ha conseguido dos triunfos.

Su entrenador, Bernardo García, también está al otro lado del mostrador. Es su jefe y dueño del establecimiento, donde el ambiente es distendido. Trabajadores y clientes comparten bromas. Fatihi responde con pullas sobre el Dépor, sobre todo tras la derrota en Copa contra el Mirandés. "Si gana el Sevilla es del Sevilla y si gana el Betis, del Betis", replica otro de sus compañeros detrás de la barra. Quizás sea por su necesidad de adaptación al medio tras una historia vital nada fácil. Se mimetiza tanto con el entorno que siendo musulmán, no da importancia a trabajar con jamón, un alimento prohibido por su religión. "Para acabar con polémicas: solo como jamón de bellota", bromea. "Habrá gente que trabaje con Ferraris y no pueda tener uno".

Se desenvuelve con el mismo desparpajo en el asfalto. El pasado 31 de diciembre se levantó a las siete de la mañana como cada día para a las ocho estar en su puesto de trabajo. Después de siete horas de atender a los clientes, se quitó el delantal y lo cambió por su otro uniforme, el de atleta. El tiempo justo para calentar las piernas y presentarse en el Obelisco a la salida de la San Silvestre y 24 minutos y 19 segundos después llegar a María Pita como campeón. Con 23 años está en su mejor momento pese a que no lo ha tenido nada fácil. Una lesión casi le hace pasar por el quirófano, pero lo que estuvo a punto de acabar con su carrera en el asfalto fueron problemas con sus papeles. Por una vez tuvo un golpe de suerte de última hora. Cuando ya estaba a punto de preparar su ingreso en la Legión francesa le concedieron la deseada nacionalidad española. Se quedó en A Coruña, se puso a las órdenes de Bernardo García y los éxitos no han dejado de sucederse uno tras otro.

Pero su vida fue difícil desde el mismo momento de nacer. Su madre murió en el parto y se quedó solo con su padre, que se volvió a casar y tuvo más hijos. Cuando era solo un adolescente, etapa en la que otros niños solo piensan en jugar, tomó la decisión arriesgada de llegar de cualquier forma a Europa. "No solo eran más posibilidades de trabajo, sino alcanzar otro estilo de vida". Tenía 13 años. Cruzó el estrecho 33 veces con destino Tarifa, Cádiz, Gibraltar y Algeciras. Otras tantas fue devuelto. A la 34 consiguió introducirse en España en los bajos de un camión. Después vino un periplo entre Andalucía, Valencia, donde comenzó su interés por el atletismo, País Vasco e incluso Italia, Holanda y Francia. Buscándose la vida. Hasta que en 2007 llegó a Galicia.

En A Coruña se encontró con tres ángeles de la guarda. Primero una asistente social que se desvivió para encontrarle trabajo e incluso un piso en el que vivir. Él respondía porque hacía lo que fuera sin reparos. "Estuve en publicidad, fui carpintero, soldador, descargué barcos en el puerto de Sada...", enumera. Mientras seguía con su formación como atleta, faceta en la que Elena González, entrenadora del Marineda, tuvo la mayor responsabilidad. Consciente del potencial de su pupilo fue moldeando a un corredor de hierro que ya despuntó en categorías inferiores y que acaba de explotar. El tercero en la lista es Bernardo García, atleta veterano que acumula en sus piernas más de doscientos medio maratones y dueño de La Leonesa. Por entonces, Fatihi estaba desesperado ante las continuas negativas a su solicitud de la nacionalidad. "Era injusto. Llevaba diez años en España, trabajando de todo, sin ningún problema con la policía... Después veía por la tele cómo se la daban a otros como a Ibaka (el jugador de baloncesto) que no sabe ni hablar español", se queja.

Cuando finalmente llegaron los papeles, A Coruña era el sitio en el que quería estar y García le ofreció un contrato. "Ya que no puede vivir del atletismo, es una forma de echarle una mano", comenta el jefe. "Entrenar con Bernardo es diferente porque cada día me dice lo que tengo que hacer, también en función de mis descansos. Sabe cuándo estoy más cansado por culpa del trabajo, que estoy mucho tiempo de pie. También a veces, si hay pocos clientes, me manda antes para casa para que pueda descansar". Juntos prepararán nuevos retos. Como en cross. "Iré al Campeonato Gallego para meterme en la selección que va al Nacional". Y una subida de distancia: su estreno en medio maratón, el 13 de abril en León.

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