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El Concello valora en 1,46 millones la antigua sede de Telefónica para su posible compra

El edificio de la calle San Andrés pasará a ser equipamiento de contingencia de carácter público con el cambio del plan general que el Gobierno local pretende acometer | La recalificación dificultaría su venta a un particular

Edificio de la antigua sede de Telefónica en San Andrés. Víctor Echave

La antigua sede de Telefónica en la calle San Andrés, situada en la esquina con la calle Mantelería, un inmueble que cuenta con protección debido a su “significación arquitectónica ambiental” es valorada por el Concello en 1.462.500 euros con vistas a su posible adquisición. La modificación del plan general sobre la norma referida a los equipamientos propuesta por el Gobierno local que se abordará hoy en la comisión de Urbanismo incluye este dato en relación al cambio de calificación del edificio, que se pretende que pase a ser un equipamiento de contingencia de carácter público.

Esa recalificación impediría dedicar la que fue primera sede de Telefónica en la ciudad, inaugurada en 1930, a usos privados, por lo que se dificultaría su venta a particulares y favorecería que fuera adquirida por el Concello. En la actualidad el inmueble, con cuatro alturas tras la reforma que le aumentó una con respecto al diseño original, tiene protegidas las fachadas de San Andrés y Mantelería debido a sus impostas, cornisas, decoraciones, relieves y cantería.

En el interior, tan solo los muros disponen de protección, lo que proporciona libertad para llevar a cabo modificaciones. En la actualidad se encuentra desocupado, ya que la compañía trasladó a otras instalaciones las actividades que se desarrollaban allí.

Edificio de la antigua sede de Telefónica en San Andrés. | // VÍCTOR ECHAVE José Manuel Gutiérrez

El objetivo del Gobierno local, que aún no ha previsto a qué fines se podría dedicar el edificio, es disponer de un espacio para un equipamiento público en uno de los lugares más destacados del barrio de la Pescadería. La iniciativa está motivada además por la corrección que debe efectuarse con los inmuebles números 50 y 52 de la calle Panaderas, que por error figuran en el plan general incluidos en el suelo dotacional vinculado a la Casa do Consulado, el edificio donde se encuentran la Real Academia de Bellas Artes y otras entidades.

Esta calificación impide a los propietarios realizar reformas en las mismas, por lo que solicitaron al Concello que se corrija esta situación. La modificación del plan general puesta en marcha ahora para los equipamientos propone que ambos edificios pasen a tener uso residencial privado, que es el que se corresponde con la realidad. Pero esta medida reduciría la cuota mínima de equipamientos que la legislación establece para la Pescadería, lo que se solucionaría con la recalificación de la vieja sede de Telefónica.

Las reducidas dimensiones de la zona centro de la ciudad por su configuración geográfica y el alto precio de los escasos solares y edificios disponibles dificultan que el Concello disponga de instalaciones propias en las que ubicar los equipamientos con los que debe prestar servicios a la ciudadanía. Esta situación se traduce en hechos como que la sede del Circo de Artesanos opere como centro cívico para esta parte de la ciudad.

La propia administración municipal ha tenido que desplazar varias de sus concejalías a otros lugares de A Coruña ante las insuficientes dimensiones del Palacio Municipal, cuyo diseño corresponde además a otra época y carece de la funcionalidad necesaria para las necesidades actuales.

El blindaje que este cambio de calificación proporcionará al edificio de San Andrés es similar al que facilitarán otras dos iniciativas incluidas en la propuesta de modificación del plan general, las referidas al Museo de Arte Contemporáneo de Agrela y a la parcela de a Maestranza que todavía es propiedad del Ministerio de Defensa. En el primer caso, el edificio propiedad de Naturgy pasará de tener uso industrial y comercial a ser considerado un equipamiento cultural privado, lo que impedirá que la compañía eléctrica lo destine a una finalidad diferente y dificultará que lo ponga a la venta para que acoja actividades no relacionadas con la que desempeñó hasta su cierre a finales de 2018.

La instalación nació en 1995 como Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (Macuf) y albergó más de 600 obras de arte, al tiempo que desarrolló una intensa actividad didáctica. Tras la compra de la compañía eléctrica por parte de Gas Natural, perdió los apellidos que la identificaban con su promotora y continuó desempeñando su labor como MAC hasta que en 2018 su propietaria, ya con la denominación de Naturgy, optó por dar un giro a los objetivos de su fundación y dedicarla a la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental, lo que derivó en el cierre del museo coruñés.

Desde antes de su clausura, el Concello trató de buscar una alternativa, pero ni en el primer momento con Marea Atlántica ni posteriormente con el PSOE, fue posible llegar a un acuerdo con Naturgy, que tampoco se entendió con la Xunta en torno al destino de su colección de arte.

En el caso de la parcela de Defensa en A Maestranza, el terreno de 1.830 metros cuadrados que ahora está calificado como de uso residencial, pasará a ser espacio libre si prospera el cambio que plantea el Gobierno local a través de la normativa de equipamientos del plan general. Con esta modificación, el ministerio encontraría serios problemas para deshacerse de la parcela, que salió a subasta en 2016 sin que nadie presentase pujas.

Aunque las otras dos fincas que Defensa posee en la zona sí volvieron a subastarse —de nuevo sin éxito— esta quedó al margen de la operación abierta con ambas, que finalmente fueron vendidas de forma directa a la inmobiliaria Lipromo. La casi segura existencia de restos arqueológicos en el subsuelo hizo desistir entonces al ministerio de intentar su venta, aunque aseguró al Concello que pretende llevarla a cabo en el futuro.

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