20 de enero de 2020
20.01.2020

Sabin dispara el cohete de la salvación

El Dépor, lanzado hacia el objetivo de la permanencia gracias al segundo gol del vasco en cuatro días El plan de Vázquez salió perfecto Tumbó al Cádiz con su propia medicina: orden, paciencia y eficacia

19.01.2020 | 23:43

El Dépor es un cohete disparado hacia la salvación. Sigue a un punto de salir del descenso, pero avanza imparable. Fernando Vázquez prendió la mecha y el equipo sube y sube, sin techo. Con confianza, todos parecen mejores. Los que ya estaban y también recién llegados como Sabin Merino, que ayer culminó su semana fantástica con su segundo gol en cuatro días. Con un certero remate transformó en el definitivo 1-0 una asistencia magistral de Gaku y certificó la cuarta victoria consecutiva, las últimas tres desde el regreso del de Castrofeito. Más allá del cambio de tendencia en cuanto a resultados, el equipo es otro totalmente distinto, nada que ver con el que se arrastraba por los campos de Segunda hasta hace poco más de un mes. Ahora compite. Y tiene un plan en el que todos creen. Con matices para cada ocasión, pero claro y efectivo.

El de ayer le salió perfecto a Vázquez. Quería ganar al más puro estilo Cádiz, con mucho orden y solidez, sin impacientarse. Lo primero, no encajar. Eso siempre, pero más que nunca ante un equipo como el líder, especialista en explotar su velocidad para aprovechar los errores del rival a la contra. Muy poquitas, casi ninguna, concedió el Deportivo. De nuevo con línea de cinco atrás, construyó posesiones muy largas, abusando de los pases de seguridad para evitar pérdidas en zonas delicadas. No generó demasiado peligro, pero tampoco dejó que el Cádiz se acercara a la portería de Dani Giménez. Solo Lozano, con un remate defectuoso, y Garrido, con un cabezazo alto, fueron capaces de acabar jugadas con cierto peligro. Pocas ocasiones tuvo también el Dépor hasta el descanso, las más claras una falta lanzada por Aketxe y un cabezazo de Sabin Merino que no encontró portería.

Los dos equipos jugaban a tratar de neutralizarse mutuamente, así que igualdad era máxima en todas las facetas del juego pese a los chispazos de Mollejo, que apareció en todas partes, unas veces para incomodar y robar la pelota, y otras para tratar de asociarse con Gaku y Peru, ambos con mucho protagonismo en el juego. El Dépor combinó con bastante criterio en el centro del campo, pero le faltó profundidad para conectar con Sabin Merino, muy desasistido durante toda la primera mitad.

El 0-0 al descanso no incomodó a ninguno. Tras la reanudación Dépor y Cádiz siguieron respetándose, tratando más de no equivocarse que de acertar. El ida y vuelta no interesaba al equipo coruñés, siempre muy ordenado y con bastante gente por detrás de la pelota para evitar sustos. Nada de desmelenarse a lo loco en busca de los tres puntos. Si llegaba la victoria, iba a ser con paciencia y eficacia. Con semejante guión, el partido estaba para que se lo llevara el primero que marcara. Un gol, y se acabó. Fue lo que ocurrió en la última media hora justo después de que Sabin Merino aprovechara un fantástico pase filtrado de Gaku para batir a Cifuentes.

Tras el 1-0 el Dépor supo juntarse y apenas concedió nada al Cádiz, incapaz de acercarse con verdadero peligro al área. Nano Mesa, que se resbaló cuando iba a rematar, y Perea, cuyo potente zurdazo se perdió por encima de la portería blanquiazul, fueron los únicos que inquietaron algo. Insuficiente para perforar la meta de Giménez, que solo recibió un gol, el del Racing el pasado jueves, en los tres encuentros con Vázquez. Todos arrimaron el hombro para defender el 1-0, incluidos los 24.345 que en las gradas vibraron con el cuarto triunfo consecutivo, otro impulso más para agarrarse a Segunda.

Crece el Dépor en base a la solidez para ir espantando poco a poco las inseguridades, individuales y colectivas, que eran enormes, impropias de futbolistas profesionales, hasta el regreso del técnico de Castrofeito. De pronto todo fluye. Y sin echar mano de Beauvue, que iba a debutar justo cuando se lesionó Peru. Vázquez reaccionó de inmediato, varió el cambio previsto y optó por recomponer el centro del campo con Álex. El domingo, en Albacete, nueva final por la salvación. Quedan 18.

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