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La Opinión de A Coruña

hockey sobre patines - OK Liga masculina

Póquer de premios para el Liceo

Roberto di Benedetto es elegido el MVP de la temporada; Juan Copa el mejor entrenador, Carles Grau el mejor portero y David Torres entra en el cinco ideal

Roberto di Benedetto. LOF

“¿Si le tocara la lotería, a quién ficharía?”. Era una de las preguntas en una entrevista de este periódico a Juan Copa de hace tan solo unos meses. El entrenador coruñés casi no se lo pensó: “A Roberto di Benedetto”. Era toda una declaración. Al mejor jugador ya lo tenía en el Liceo y este no lo podía retener. Hoy los dos tienen su reconocimiento. El francés, como el MVP de la temporada en la OK Liga. Y el técnico, como el mejor entrenador. El campeón de liga acaparó prácticamente todos los premios otorgados por la Federación Española de Patinaje. Su fortaleza fue el grupo. Pero también destacó en el apartado individual. Carles Grau se llevó el trofeo Carles Trullols al mejor portero, por segundo año seguido el menos goleado de la máxima categoría; mientras que David Torres, con una temporada en la que se fue por encima de los 40 goles, fue incluido en el quinteto ideal con tres integrantes verdiblancos (el meta y Di Benedetto) junto a Pau Bargalló (Barcelona) y Marc Julià (Reus). El último premio fue para el jugador revelación y este recayó en Roc Pujadas (Noia).

Carles Grau. Víctor Echave

El Liceo ya tuvo el premio gordo, que fue levantar la liga. Aunque no es algo que le otorgaran sino el fruto del trabajo de todo el año y de su empeño, de creer hasta el final en la idea. Pero ahora además le llegan los complementos, la guinda a ese esfuerzo. Aunque para algunos sea de despedida. Carles Grau se va al Barça. Y Roberto di Benedetto al Benfica. Los dos llegaron hace tres años a A Coruña en dos fichajes a pares, porque ambos llegaban acompañados por sus hermanos (Marc Grau y Bruno di Benedetto). Algunos entonces ya se referían a Roberto como “el hermano bueno”. En realidad, en esa familia lo que no hay es uno malo. Cuando los mellizos franceses cumplieron con su destino de jugar en el Liceo y de vivir en la ciudad donde pasaban los veranos junto a sus abuelos, el mayor Carlo —solo un año más— se acababa de marchar rumbo a Porto, donde no ha hecho más que confirmar lo que ya se sabía aquí, que era uno de los delanteros más decisivos del hockey moderno.

Juan Copa. VICTOR ECHAVE

Pese a esto, muchos señalaban insistentemente a Roberto. No había que quitarle el ojo, decían. El primer año fue el de adaptación, aunque ya se le pudieron ver muchas maneras. Después de ese período perdió de su lado a su otra mitad, Bruno, que volvió a Lleida para buscar más minutos. El siguiente curso, el segundo, fue progresivamente cogiendo los mandos del equipo y ya sorprendió que, teniendo muchas otras ofertas, decidiera renovar y quedarse un año más en el que, ya con la marcha de Franco Platero, se le otorgó la batuta del Liceo y la dirigió a su antojo. En noviembre se marchó a jugar el Europeo con su selección y ya fue un escándalo su dominio absoluto de la escena. Ahí también murieron las esperanzas de los verdiblancos de poder retenerlo más tiempo. Las multinacionales portuguesas llamaron a sus puertas. Las águilas le hizo una oferta irresistible. Y c’est fini. C’est la vie.

David Torres. LOF

Le quedaban meses en A Coruña y pocas veces se echó tanto de menos a alguien que todavía no se había ido. De ahí la profética respuesta de Juan Copa. Cada jugada, cada gol, cada vez que cogía la bola y se iba desde su propio campo hasta la portería contraria sin que nadie lo pudiera frenar, era un recordatorio de su futura ausencia. Su compromiso, unido a un feroz espíritu competitivo, no bajó. Se vació hasta el último segundo. Ni siquiera romperse la nariz la semana previa al inicio del play off le separó del final feliz. Jugó semifinales y final con esa máscara con la que ha hecho historia. El Liceo pierde a Roberto. Pero no se queda sin Di Benedettos. Vuelve Bruno. Mucho más maduro. Mucho más completo. La saga continúa.

Visita a la Diputación y noche mágica

El Liceo puso ayer fin a los actos de celebración de su octavo título de liga con la visita por la mañana a la institución que le faltaba, la Diputación da Coruña. Ya por la noche, como colofón final, encendió la falla de la noche mágica de San Juan de la ciudad, una falla en la que una de las meigas llevaba puesto un cinturón con el escudo del club en forma de hebilla. Ya habían estado los liceístas con la alcaldesa Inés Rey y otros miembros de la Corporación como la concejal de Deportes Mónica Martínez —que incluso viajó a Reus para el partido en el que se proclamaron campeones— en el Palacio de los Deportes de Riazor al día siguiente de celebrar el título. Y la copa de la liga, como también la de la Supercopa, paseó el miércoles hasta Santiago para la recepción de Alfonso Rueda en la Xunta. Pero ahora sí que ya toca echar el cierre a la temporada. Y decir adiós. El Liceo ya lo hizo ayer a través de sus redes sociales a los siete jugadores que se van. En breve tocarán las bienvenidas.

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